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Una vez un genio de buen corazón comentó algo sobre "el canto de las ballenas". Magistral acto de la naturaleza. Este animal tiene la capacidad de comunicarse a miles y miles de kilómetros, sin armar escándalo. Sucede que la densidad del agua hace posible que el sonido se disperse libremente, a diferencia de lo que ocurre en el aire, que, debido a cosas que son propias de la física (elasticidad, por ejemplo) produce que el sonido disminuya con la distancia.
Canto General. El Canto de Las Ballenas.
¿Se han preguntado alguna vez por qué será que algunos animales cantan? y así también ¿Por qué los humanos cantamos?
Ciertas personas, a menudo, se preguntan cosas como ésa y tratan incansablemente de encontrar la respuesta. Algunos afirman que la descubren, porque leen los textos de quienes tienen (o creen tener) cosas esenciales que decir. Otros buscan señales en su diario vivir, señales que pretenden (según éstos) dar solución a interrogantes como aquella. Los más "astutos" adoptan teorías de hombres y mujeres de ciencia, creyendo que con eso se encuentran en la cúspide de alguna superioridad mental. Pero hay quienes, sencillamente, buscan en sí mismos, y, aunque, no logren comprender del todo de dónde ha salido la tan ansiada respuesta, se conforman y quedan felices porque la cosa era más simple de lo que todo el mundo imaginaba.
La vida suele, a veces, ser más fácil de lo que uno estima.
Una vez un genio de buen corazón comentó algo sobre "el canto de las ballenas". Magistral acto de la naturaleza. Este animal tiene la capacidad de comunicarse a miles y miles de kilómetros, sin armar escándalo. Sucede que la densidad del agua hace posible que el sonido se disperse libremente, a diferencia de lo que ocurre en el aire, que, debido a cosas que son propias de la física (elasticidad, por ejemplo) produce que el sonido disminuya con la distancia. Es por este motivo que la ballena logra comunicarse con sus congéneres independiente de donde se localice la una de la otra: el medio acuático en el que se encuentra inmersa le facilita las cosas. Asimismo, y visto desde otro ángulo, fue quizás complicado para ella, en sus inicios como especie, lograr contactarse con sus parientes, o amigos, o cualquier equis del mundo cetáceo, puesto que aún no existía la manera de hacerlo (se asume, ya que unánimemente así se entiende, que lo que hoy día existe, evidentemente, ayer no existió, y nació debido a la fuerza y a las ganas que poseen ciertas cosas, seres vivos y no, de persistir, trascender, permanecer en el tiempo).
Sin embargo...
¿Qué más motivó a las ballenas a crear códigos que les permitieran acercarse a las demás? Sin saber bien el porqué, se presume que todo acto de este tipo, catalogado por la mayoría de "innato", alude a inteligencia pura, y en particular, las ballenas la poseen de sobra, e incluso en un estado superior a nosotros, los humanos. Nuestro cerebro, indudablemente, es muchísimo más pequeño que el cerebro de los cetáceos, lo que nos permite expresar que, en comparación con estos magníficos animales, "no somos nada"; no obstante, cualquiera podría decir que es evidente que un animal tan grande posea un cerebro acorde a su majestuosa anatomía, puesto que sólo de esa manera logra tener el control total de sus sistemas. Mas para ciertos entendidos en la materia, no necesariamente es así. El biólogo Roger Payne ha estudiado a las ballenas por décadas, y dice lo siguiente:
"Si miramos los niveles de organización de la corteza, esa parte selecta de nuestro cerebro que nos hace sentir tan orgullosos, encontramos que puede existir en los delfines una capa adicional, un nivel más alto que el nuestro. ¿Significa entonces que los delfines son poetas, filósofos, que conocen la teoría de las cuerdas en física...? La respuesta es no. No es probable que tengan la misma percepción del mundo que nosotros, porque de ser así lo habrían destruido... y tuvieron tiempo para hacerlo, aunque hay quienes lo explicarían diciendo: "no tienen un pulgar como el nuestro"... Pero con su enorme peso se puede hacer mucho daño, se pueden hacer cosas imprudentes y de alguna manera las ballenas no lo han hecho, sólo han existido..."
Ahora...
El hecho de que las ballenas sean igual o más inteligentes que nosotros ¿Cambia en algo las cosas? ¿Influye verdaderamente en la manera que tenemos de tratarlas? Hay (demasiadas) personas que necesitan de estos datos para comprobar "a ciencia cierta" lo evidente, y de igual modo, hay otros (pocos) a los que sólo les basta con saber que lo único valioso de la vida es la vida en sí misma, y no otra cosa inventada por la racionalidad mezquina e imperante que reside en las cabezas humanas. El que canta, lo hace por motivos que escapan a toda arrogancia y supremacía infundada, y eso, las ballenas lo comprenden y lo utilizan. El canto las hace felices. Y, obvio, también a nosotros.
Victor Jara una vez cantó "no basta nacer, crecer, amar, para encontrar la felicidad"... y, por lo tanto, de Felicidad se trata. Pero ojo, no cualquier felicidad, no esa falsa y banal felicidad que seguidamente se apodera de nuestros momentos, sino de aquella que nos hace plenos y verdaderamente dichosos, esa felicidad que no se encuentra con cualquier elemento, ni con cualquier persona, hablo más bien de la felicidad eterna, imperecedera, perpetua, inmortal.
Se canta, entonces, porque el canto nos alegra la vida, y porque autoriza a nuestro ser interno para que deje aflorar todo lo que en él hay: ira, odio, decepción, soledad, ternura, empatía, amor. Se canta porque hay cosas que no se pueden decir con las palabras que normalmente usamos, porque no nos salen, porque es complejo decirlas así como así. Se canta porque, tal vez, tal melodía acompañada de tal verso hace posible que aquellas frases e ideas inaceptables en la vida común de las palabras sin ritmo salidas por la boca, con la música pierdan el sentido inicial, y queden por siempre en nosotros, pegadas como imanes que se resisten al incesante deterioro del tiempo.
El canto comprende lo que no amerita de ser comprendido, y sin embargo, frente a todo pronóstico, persiste en su intento por hacernos entender que hay cosas que por su sencillez son ignoradas. Una vez más... tenemos mucho que aprender. Las ballenas colaboran con su singular manera de ver el mundo y con su hermoso canto a la vida. Colaboremos, ahora, nosotros, y escuchemos lo que nos tienen que decir.
Mayda Plant. |